Esta torre es de tipo Albarrana, es decir, que estaba colocada por delante del lienzo de la muralla y conectado a él por un pasillo estrecho y un arco. La torre fue restaurada por el arquitecto Ventura Vaca. En origen estaba rematada por una pequeña construcción cuadrada decorada con arcos entrecruzados, al que en la época cristiana se le superpuso el remate de estilo mudéjar que ahora puede verse. En el verano de 1920 el estado de ruina era preocupante. Un par de años después parte de la torre se desplomó cayendo al interior de una de las viviendas que tenía adosadas. El alcalde, a instancias del arquitecto municipal, exigió a la Comisión de Monumentos que se pronunciara: se restauraba la torre o se demolía.
Por desgracia, los actuales accesos y el mantenimiento de la torre no permiten abrirla al público. Las torres poligonales no son infrecuentes en la arquitectura almohade andalusí. Su construcción formaba parte de reforzamientos de las fortificaciones que emprendieron los almohades en toda Al- Andalus, necesitaba de defensa ante el empuje bélico y territorial de los reinos cristianos del norte. De hecho, la Alcazaba de Badajoz, tal y cómo hoy se nos presenta es el producto de éste programa constructivo.
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